martes, 2 de enero de 2007

En primer lugar, quiero desear a los amigos que me estén leyendo que este nuevo año les brinde la felicidad que todos, de una u otra forma, estamos buscando, pues como dijo San Agustín: “tanto el penitente cuando ayuna como el glotón cuando come, ambos buscan la felicidad”.
Me ha costado mucho tomar la decisión de abrir esta página, soy muy tímido y nada exhibicionista por lo que la idea de exponer mis sentimientos de esta manera va a ser una dura lucha por vencer mi tendencia natural, pero creo que estas páginas abiertas me pueden brindar la oportunidad de conocer a gente con la que pueda establecer el tipo de comunicación que busco y habitualmente no puedo establecer con el gentío circundante.
Por otra parte la escritura ha supuesto en estas últimas semanas una vía de alivio al dolor, hacía muchos años que no escribía poesía y estas semanas han sido prolíficas en este sentido.
Hay un dicho muy trillado pero cierto y que ahora necesito poner en practica, “hoy es primer día del resto de mi vida”, este primer día es especialmente necesario pues dejo atrás un terrible año en el que el dolor ha clavado sus profundos caninos en mi alma por dos veces, una de las cuales, todavía permanece abierta la herida.
Por fortuna para mí, tengo unas muy buenas amigas, (también tengo algún amigo, pero bastantes menos) que me han brindado todo su apoyo y cuyas palabras me han ayudado mucho, no tanto por su contenido, como por la tremenda carga de afecto y comprensión que las acompañaban.
Siempre he sido muy reacio a hablar de mis problemas menos y aun cuando la tristeza inunda mi alma, pienso que cada persona tiene suficientes problemas en su vida y no necesita más; siempre he temido arrastrar a otros al abismo en el que me veía hundido, así que con frecuencia me he aislado en esos momentos de zozobra luchando solo contra mis tempestades.
He tenido que aprender una importante lección especto la importancia de ser, no solo sincero con mis amigos, que siempre lo he sido, pero también justo.
Creo firmemente en la equidad y la reciprocidad en las relaciones, todas las relaciones, y cuando hablo de reciprocidad no me refiero a cuantificaciones que pueden registrarse en un libro de cuentas para luego hacer balance, pues ese tipo de cálculos conllevan unos muy desagradables efectos secundarios.
Mi concepto de reciprocidad es el de dar a la persona con quien tenemos una relación, aquello que necesita de nosotros tato como el de recibir lo que esa misma persona necesita darnos.
Yo he sido muy injusto durante años con mis amigos al esconder mis sentimientos dejándoles esa sensación de frustración e impotencia que yo también he experimentado al ver como alguien por quien siento un muy especial afecto, se cierra negándose a compartir su dolor y aceptar mi ayuda.
Por supuesto que en estas páginas no solo hablaré de tristezas y sentimientos personales, pero mi estado de ánimo estará presente en las letras que escriba tanto como las conclusiones a las que llegue.
Espero encontrar verdaderas amistades, así como reforzar las ya existentes con gente a la que no conozco en persona.
Esto es todo de momento, no sé con que frecuencia escribiré pues lo haré solo cuando me sienta inspirado.
Recivid mi más profundo afecto, Alscissorhands.

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