Hola amigas/os, tengo unos nuevos vecinos que creo que son gitanos rumanos, lo que más llama la atención es que los niños siempre están pidiendo dinero.
Donde vivo es un barrio con mucha gente marginal, no viven en la miseria porque muchos tienen sus pagas por tener hijos.
Lo que toca mi corazón del tema son los niños, conozco a muchos de ellos, se me dan muy bien los niños y suelo hablar con ellos.
Me entristece mucho ver como muchos niños seguirán el camino de marginación de sus padres a causa sobre todo de la educación, mejor dicho la falta de ella.
En mi barrio hay mercadillo callejero un día a la semana y ese día se ven muchos niños en horario escolar en el mercadillo.
El absentismo escolar es muy alto, algunos apenas van a al escuela, y otros aunque vayan, no les aprovecha porque no ponen ningún interés ni ellos ni los padres, al punto que puedes ver niños de diez años que casi no saben leer, incluso los hay de catorce cuya capacidad para leer y escribir es tan escasa que yo los consideraría analfabetos.
Lo peor es que no es por falta de capacidad, recuerdo hace unos años, a una niña que vino un día a hacer sus deberes a la tienda, solo sabia multiplicar por dos, pero veinte minutos después estaba multiplicando por cinco, era muy inteligente pero no tenia ningún apoyo para desarrollar su inteligencia.
La niña en cuestión tiene ahora unos dieciséis años y no ha seguido estudiando, y ojalá me equivoque, pero su destino es ser una procreadora sujeta a la voluntad del machista marido, porque cuantos más hijos tenga, más paga tendrá, claro que él no se ocupa de los hijos.
El porcentaje de madres adolescentes en mi barrio es alto y no es raro ver chicas de veinte años con tres hijos.
No puedo evitar entristecerme por lo que veo, la capacidad que tenemos los padres y educadores para estropear la vida de los niños es aterradora, probablemente sea la tarea más difícil porque no existen dos niños ni dos padres iguales y por tanto las formulas solo sirven parcialmente, eso cuando sirven.
Lo peor es que cuando más sabemos y más preparados estamos para educar es cuando la tarea de educación ya casi ha terminado porque los hijos han crecido y apenas tenemos capacidad para corregir los errores cometidos.
Recuerdo de joven cuanto deseaba ser padre y lo muy preparado que me sentía para ello; cuan equivocado estaba, no es que haya sido mal padre según los parámetros habituales, pero ahora estoy seguro que no estaba preparado ni sabia ser padre.
No podemos cambiar el pasado, algo de lo que, con frecuencia, no somos muy conscientes cuando tomamos decisiones, no nos damos cuente de lo mucho que podemos influir en los demás y que nosotros no somos los únicos que sufriremos las consecuencias si nos equivocamos gravemente.
No pretendo desanimar a nadie de ser madre/padre, soy contrario al proselitismo y no creo que mi opinión sea más valiosa que la de los demás, pero quizás estas reflexiones puedan ayudar a alguien a desarrollar su propia reflexión, que debería ser la suya, diferente a la mía aunque coincida conmigo en algunas cuestiones.
Otro día volveré a hablar de este tema ya que es uno de los que más me interesan, pero por hoy creo que es bastante.
Recibid mi profundo afecto, Al.
miércoles, 10 de enero de 2007
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