Nuevamente soy un año mayor, llevo años sin celebrar mi cumpleaños y este año no ha sido diferente.
No es que me importe mucho hacerme mayor, pero no suelo celebrar fechas, ni el cumpleaños, ni el año nuevo, ni los solsticios, etc.
Siempre he querido ser mayor, nunca he temido a la vejez, ni siquiera ahora con 45 temo a la edad, cada año vivido ha sido un año de aprendizaje, en ocasiones aprovechados y otras no.
Nunca he sido un Adonis y quizás por ello no añoro lo perdido con la edad, de todas formas no volvería hacia atrás, no cambio las lecciones aprendidas por el vigor perdido, siempre he valorado mucho más mi intelecto que mi cuerpo, y no es que mi cuerpo tenga nada malo, pero podría soportar perder parte de mi cuerpo pero no de mi mente.
Quizás sea el fuerte componente emotivo que acompaña a las celebraciones lo que me induce a no celebrarlas, considero que no son las fechas sino las personas y los acontecimientos los que de verdad afectan a mi vida.
Aunque no celebre, si reflexiono en estas fechas, y en esta tengo mucho sobre lo cual reflexionar; quizás sea la etapa más cura y a la vez en la que he tenido menos de lo que arrepentirme.
La melancolía todavía me acompaña, pero a diferencia de otras ocasiones en las que me producía sufrimiento, esta vez los momentos de melancolía van acompañados de los hermosos recuerdos que mitigan el dolor hasta lograr que las malas experiencias sean un bello recuerdo.
También la ausencia de muchos miedos en mi vida ha contribuido a ello, no es que esté libre de todo temor, pero si que la mayoría de temores que atenazaban mi vida han ido desapareciendo o al menos han menguado notablemente, lo cual ha contribuido significativamente a que la vida sea mucho menos cruel.
Enfrento esta nueva etapa de mi vida sin apenas ansiedad ni temor y sintiéndome cada vez más cerca de mis amigas/os, quienes sois parte fundamental de mi vida.
En esta vida todo viene y se va en algún momento, en especial las personas, somos seres efímeros cuyo paso por la vida es demasiado breve para que la mayoría podamos realizar todo aquello que nos proponemos o que deseamos; pero las relaciones profundas permiten que permanezcamos en el recuerdo y las vidas de aquellos a los que tan unidos estamos permitiéndonos seguir afectándoles y que nos afecten, para bien o para mal.
Como buen nativo de Urano, (Acuario si así lo preferís), probablemente sea la amistad el cimiento de mi vida; en mayor o menor medida, todas/os mis amigas/os, presentes y ausentes, habéis cambiado mi vida, me habéis aportado algo único y especial que, cual efecto mariposa, inevitablemente ha alterado el rumbo de mi existencia y por lo que os estoy agradecido.
Recibid mi más sincero afecto, Alscissorhands.
