Hola de nuevo, he estado bastante tiempo en blanco, sin inspiración ni ganas de escribir, lo cual me lleva a pensar que quizás sea cierto que el dolor seduce a las musas, en la medida en la que el dolor se ha ido atenuando, se ha ido mermando mi capacidad y mi necesidad de escribir.
El dolor no ha desaparecido, pero ha ido entrando en un estado de sopor que no parece embaucar a las musas, y aún cuando lo he intentado, no he podido volver a escribir poemas ni he sentido la necesidad de escribir hasta que ha ocurrido algo que me ha empujado a volver al blog.
Ayer recibí la llamada de una chica a la que conocí en el mismo periodo en el que conocí a Elena, me dio la noticia que estaba embarazada, lo que en otras circunstancias me habría alegrado, pero en las existentes me ha llenado de dudas y desánimo.
La chica está en la cárcel desde hace un año y todavía le quedan unos cuantos más por cumplir, el padre de la criatura también está en la cárcel, ignoro por cuanto tiempo pero supongo que todavía más que la madre, pero lo peor es que ambas condenas están vinculadas al consumo de drogas.
El conocimiento que tengo sobre el tema me hace ser tremendamente pesimista respecto a las probabilidades de rehabilitación, he conocido a bastantes chicas que han perdido o están a punto de perder a sus hijos por culpa de una adicción y a pesar de todo no han renunciado a esa adicción.
No quiero decir con ello que esta niña tenga predeterminada una vida de desgracias y padecimientos similar a los padres, pero he visto demasiados casos en los que así ha sido porque los padres no tienen la capacidad necesaria para educar a los hijos ayudándoles a evitar las circunstancias que pueden arruinar una vida.
Para mi no hay nada más hermoso y gratificante que la sonrisa de un niño feliz y nada más terrible ni descorazonador que las amargas lágrimas de un niño con el alma herida. Tristemente me ha tocado enjugar muchas lágrimas de niños cuando se han derrumbado al no soportar por más tiempo disimular el dolor que les sofocada.
Como ya dije en una ocasión, la capacidad que tenemos los educadores de destruir la felicidad de un niño es aterradora.
La mayoría de las veces es consecuencia de creencias y conceptos muy equivocados que aplicamos con muy buena voluntad pero sin contar con los deseos y necesidades específicas del niño.
Otras veces es el egoísmo de quienes quieren tener al niño a toda costa sin tener en cuenta la falta de condiciones ni reconocer la propia incapacidad para cuidar y educar.
Pero algunas de las que más me han impactado son las de algunas madres cuya adicción (con frecuencia no la única) son las relaciones destructivas, se enamoran ciegamente de hombres atractivos pero tan nocivos como la heroína, que a cambio de unos momentos de placer te hace prisionero de su infierno; arrastrando a sus hijos en su descenso al abismo y habiendo rechazando en ocasiones a hombres que podrían haber sido buenas parejas y padres.
Perdonad mi pesimismo, pero haber visto tanta tristeza sin poder hacer nada para remediarla me aturde y desanima enormemente, especialmente cuando afecta a seres tan vulnerables e indefensos y que son quienes más necesitan y merecen la felicidad.
Supongo que habréis empezado a entender el titulo del blog, espero poco a poco ser capaz escribir cosas más optimistas, pero de momento las únicas musas que se dignan a visitarme son las de la melancolía.
Recibid un abrazo de vuestro sincero amigo Alscissorhands
El dolor no ha desaparecido, pero ha ido entrando en un estado de sopor que no parece embaucar a las musas, y aún cuando lo he intentado, no he podido volver a escribir poemas ni he sentido la necesidad de escribir hasta que ha ocurrido algo que me ha empujado a volver al blog.
Ayer recibí la llamada de una chica a la que conocí en el mismo periodo en el que conocí a Elena, me dio la noticia que estaba embarazada, lo que en otras circunstancias me habría alegrado, pero en las existentes me ha llenado de dudas y desánimo.
La chica está en la cárcel desde hace un año y todavía le quedan unos cuantos más por cumplir, el padre de la criatura también está en la cárcel, ignoro por cuanto tiempo pero supongo que todavía más que la madre, pero lo peor es que ambas condenas están vinculadas al consumo de drogas.
El conocimiento que tengo sobre el tema me hace ser tremendamente pesimista respecto a las probabilidades de rehabilitación, he conocido a bastantes chicas que han perdido o están a punto de perder a sus hijos por culpa de una adicción y a pesar de todo no han renunciado a esa adicción.
No quiero decir con ello que esta niña tenga predeterminada una vida de desgracias y padecimientos similar a los padres, pero he visto demasiados casos en los que así ha sido porque los padres no tienen la capacidad necesaria para educar a los hijos ayudándoles a evitar las circunstancias que pueden arruinar una vida.
Para mi no hay nada más hermoso y gratificante que la sonrisa de un niño feliz y nada más terrible ni descorazonador que las amargas lágrimas de un niño con el alma herida. Tristemente me ha tocado enjugar muchas lágrimas de niños cuando se han derrumbado al no soportar por más tiempo disimular el dolor que les sofocada.
Como ya dije en una ocasión, la capacidad que tenemos los educadores de destruir la felicidad de un niño es aterradora.
La mayoría de las veces es consecuencia de creencias y conceptos muy equivocados que aplicamos con muy buena voluntad pero sin contar con los deseos y necesidades específicas del niño.
Otras veces es el egoísmo de quienes quieren tener al niño a toda costa sin tener en cuenta la falta de condiciones ni reconocer la propia incapacidad para cuidar y educar.
Pero algunas de las que más me han impactado son las de algunas madres cuya adicción (con frecuencia no la única) son las relaciones destructivas, se enamoran ciegamente de hombres atractivos pero tan nocivos como la heroína, que a cambio de unos momentos de placer te hace prisionero de su infierno; arrastrando a sus hijos en su descenso al abismo y habiendo rechazando en ocasiones a hombres que podrían haber sido buenas parejas y padres.
Perdonad mi pesimismo, pero haber visto tanta tristeza sin poder hacer nada para remediarla me aturde y desanima enormemente, especialmente cuando afecta a seres tan vulnerables e indefensos y que son quienes más necesitan y merecen la felicidad.
Supongo que habréis empezado a entender el titulo del blog, espero poco a poco ser capaz escribir cosas más optimistas, pero de momento las únicas musas que se dignan a visitarme son las de la melancolía.
Recibid un abrazo de vuestro sincero amigo Alscissorhands
